¿Por qué utilizo cosmética bio? Aquí os resumo algunas de sus ventajas y también algunos de sus inconvenientes:
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| Imagen: Photl.com. Uso libre no comercial. |
VENTAJAS :)
1. Por el poder de sus ingredientes activos. Ésta es para mí una de las razones más poderosas. Porque cuando compro una crema hidratante, por ejemplo, lo que quiero por encima de todo es que hidrate. Lógico, ¿no?. Los cosméticos bio basan su formulación en aceites vegetales, hidrolatos y aceites esenciales, con principios activos ampliamente conocidos y una composición natural que los hace muy afines a nuestra epidermis y refuerzan sus procesos naturales. Además, al estar muy limitados los "aditivos" (emulsionantes, conservantes, colorantes, aromas...) que pueden utilizar, suelen tener mayor cantidad de ingredientes activos en su formulación que en la cosmética convencional, lo que los hace más efectivos.
2. Evitas ingredientes tóxicos y nocivos. Muchos productos de la cosmética convencional llevan ingredientes con efectos negativos sobre el organismo. Si bien es cierto que todo es cuestión de cantidades y que su uso está limitado a determinados porcentajes, estas limitaciones sólo afectan a los productos individuales y no hay forma de controlar el llamado "efecto cóctel", es decir, las repercusiones del uso simultáneo de numerosos productos con dichos ingredientes. Nadie puede garantizarnos que, en global, no estemos utilizando una cantidad insana de ingredientes nocivos. No se trata de volvernos "quimiofóbicos", pues ni todo lo natural es bueno ni todo lo artificial es malo, pero sí de recuperar cierta racionalidad. Es cuestión de plantearse: en realidad, ¿es necesario TANTO ingrediente artificial? Más aún cuando hay productos naturales con efectos y propiedades conocidos desde hace siglos.
Además, los organismos de control a veces sólo pueden actuar a posteriori, como ocurre por ejemplo con el tema de los parabenos, que llevaban años siendo utilizados abundantemente por la industria cuando su inocuidad empezó a ser cuestionada. No nos confundamos, la prioridad de la industria es ganar dinero, no protegernos a nosotros de hipotéticas consecuencias negativas futuras por el uso de sustancias inadecuadas. No podemos pecar de ingenuos y pensar que la industria va a poner por encima de todo nuestra seguridad futura. A los fabricantes eso sólo les va a preocupar en la medida en que pudiera perjudicarles a ellos. Somos nosotros quienes, como consumidores, debemos preocuparnos por nuestros intereses. Y como fruto de dicha preocupación, empecé a utilizar cosmética natural. Prefiero utilizar productos cuyos ingredientes se han demostrado inocuos y beneficiosos durante siglos que otros con ingredientes que apenas llevan unos años entre nosotros.
3. No enmascaras lo negativo, tratas el problema. Cuando empecé a fijarme en las composiciones de los productos me dí cuenta de que muchos productos de cosmética convencional tenían más ingredientes destinados a disfrazar los problemas que a solucionarlos realmente. Es el caso del amplio uso de las siliconas, tanto en productos para la piel como para el cabello, cuyo único beneficio es crear una capa artificial que nos proporciona una sensación agradable y nos impide conocer el estado real de nuestra piel o pelo. Eso explica que muchas veces, al utilizar estos productos, tengamos la sensación de que nuestra piel o nuestro pelo se "vician" porque al dejar de utilizarlos, inmediatamente, su estado es mucho peor. ¡Es que ese es su verdadero aspecto, lo único que hacíamos era enmascararlo! No es que sea malo disfrazar un poco, al fin y al cabo, también hacemos eso con el maquillaje. Pero, volviendo al ejemplo de la crema hidratante, si sólo disfrazamos, si sólo utilizamos productos que simulan una piel hidratada, en realidad vivimos engañados, pensando que tenemos una piel estupenda cuando en realidad llevamos una máscara que esconde una piel lamentable. Y es que he visto cremas de cosmética convencional que se hacen llamar hidratantes cuando no encuentras apenas un ingrediente humectante en su composición pero sí mucho aceite derivado del petróleo y siliconas. Como ya mencioné, la cosmética bio utiliza fundamentalmente ingredientes con propiedades que tratan la piel y el cabello en profundidad, proporcionándoles los activos que necesitan para mantenerse sanos.
4. Mayores beneficios a largo plazo. Relacionado con lo anterior, está la cuestión de que, al tratar en profundidad, vamos a notar los efectos positivos a más largo plazo. Con la cosmética convencional, en el mejor de los casos, los efectivos positivos apenas me duraban hasta el siguiente uso. El pelo me duraba limpio y suave con suerte un par de días, el cutis me lo notaba deshidratado y con mal aspecto si un día me olvidaba del ritual cosmético, si utilizaba un producto para tratar mi piel mixta al día siguiente me salían más brillos aún y tenía zonas aún más secas... Desde que utilizo productos bio noto que no dependo tanto de la cosmética para tener buen aspecto, si un día me olvido de echarme la hidratante al día siguiente mi piel todavía sigue estando decente.
5. Al final, me ahorro dinero. A pesar de que existe la creencia de que la cosmética bio es más cara que la convencional, al final he llegado a la conclusión de que no, a la larga me sale más barato. Porque su calidad-precio es superior, porque con pocos productos obtengo muchos más beneficios. Ya no vives en una odisea permanente buscando productos mínimamente decentes y efectivos, tirando el dinero en productos que resultan una auténtica decepción. Esto no significa que no haya productos bio que no me hayan decepcionado. Pero éstos resultan ser excepciones, no la tónica general. Podrán gustarme más o menos, pero rara vez acaban abandonados en el fondo del armario por hacerme más mal que bien. Además, si conoces los principios activos de los productos y eliges aquéllos con composiciones más sencillas, que los hace de uso más flexible, puedes reducir significativamente el número de productos cosméticos de tu armario, con el consecuente ahorro económico.
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| Imagen: Photl.com Uso libre no comercial |
DESVENTAJAS :(
1. Es difícil de encontrar. Conseguir los productos que buscas no es tan fácil como acercarte a la perfumería más cercana. Incluso a pesar de vivir en Madrid, hay cosas que sólo puedo encontrar por internet. No obstante, hay marcas, como Dr Hauschka o Weleda, que son relativamente fáciles de encontrar, pero generalmente hay más variedad y mejores precios en la red.
2. Te vuelves más crítica con la cosmética convencional y te fijas más en las etiquetas. Yo caí en la cosmética bio de casualidad, al encontrar de buenas a primeras un producto que me gustó mucho tras muchos intentos frustrados y mucho dinero tirado en la cosmética convencional. Esta inesperada eficacia hizo que empezara a interesarme por este tipo de cosmética y a informarme acerca de sus ingredientes. Y una vez que empiezas a fijarte en las etiquetas te das cuenta de que muchas veces las composiciones de la cosmética convencional dejan mucho que desear, cuando no te parecen directamente un engaño. Esto no quiere decir que toda la cosmética convencional sea mala, también me he encontrado algún producto aceptable, pero por desgracia lo habitual es lo contrario.
3. Tienes que asumir un periodo de adaptación. Estamos acostumbrados a los olores y texturas de la cosmética convencional conseguidos a través del uso, y a veces abuso, de ingredientes sintéticos y perfumes artificiales. La cosmética bio tiene limitados los emulsionantes, colorantes y aromas que puede utilizar y ello hace que el aspecto del producto no siempre nos parezca el ideal. A veces, debes renunciar a la estética a cambio de una mayor eficacia. Si eres especialmente delicada con los olores, puede que te cueste acostumbrarte a los olores de la cosmética bio, basados generalmente en el uso de aceites esenciales.
Por otro lado, el uso generalizado en la cosmética convencional de ingredientes que sólo enmascaran el aspecto real de nuestra piel o cabello, como ya he comentado antes, puede hacer que al abandonar su uso salga a la luz su aspecto real y éste no nos agrade. Mucha gente esto lo interpreta como que la cosmética bio no le funciona bien, porque a corto plazo no ve los mismos resultados que con la convencional. En realidad, lo único que necesitas es un margen de tiempo para que tu piel o cabello recuperen su salud. Así que, paciencia, no esperes resultados milagrosos en un día. En mi caso, este periodo fue muy corto y apenas sufrí el cambio, enseguida noté los efectos positivos de pasar a la cosmética bio. Pero si esto no te ocurre a ti y las repercusiones del cambio te parecen demasiado drásticas, puedes hacer la transición gradualmente para irte adaptando poco a poco.
En cualquier caso, a pesar de los inconvenientes mencionados, merece la pena darle una oportunidad a la cosmética bio. Sin duda, sus beneficios a largo plazo superan con creces a sus desventajas.
¿Y tú? ¿Has probado ya la cosmética bio?
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