6 de marzo de 2015

La polémica está servida: EL USO DE LOS PARABENOS EN COSMÉTICA

¡Hola, bolboretas! 

Hoy vamos a hablar sobre un tema bastante polémico desde hace un tiempo: el uso de los parabenos (o parabenes) en cosmética.  Son muchos los ríos de tinta que se han vertido sobre el tema y la información es tanta y tan diversa (google arroja aprox. 21.500.000 resultados para el término parabens) que es fácil sentirse abrumada en cuanto intentas informarte un poco sobre el tema. Así que voy a intentar ser clara y poner un poco de orden.

¿Qué son los parabenos?

Los parabenos son unos compuestos químicos, en concreto ésteres del ácido p-hidroxibenzoico, también llamado ácido para-hidroxibenzoico o ácido 4-hidroxibenzoico, utilizados desde 1925 principalmente por sus propiedades bactericidas y fungicidas. Algunos parabenos se encuentran en plantas, como por ejemplo, el metilparabeno, que se halla en el arándano. No obstante, todos los parabenos usados comercialmente son producidos de forma sintética. Su gran eficacia como conservantes unida a su bajo coste ha hecho que su uso esté ampliamente extendido no sólo en cosmética, sino también en alimentación y medicamentos. Para hacernos una idea: la FDA (Food and Drug Administration) les otorga el segundo puesto dentro de los ingredientes más comunes en las formulaciones cosméticas, superados únicamente por el agua, y en un estudio de 1995 sobre el contenido de 215 cosméticos comercializados en Dinamarca (1) se encontró que el 99% de los productos que no necesitan enjuague y el 77% de los productos que requieren enjuague contenían parabenos en distintas concentraciones. Teniendo en cuenta todas las fuentes (cosméticos, medicamentos y alimentos), se calcula que una persona estadounidense de 60 kg está expuesta a 76 mg de parabenos al día, de los cuales 50 mg procederían de la cosmética y productos de uso personal (2)

Estructura química general de un parabeno: para-hidroxibenzoato de R, donde R es un grupo alquilo.
Imagen: Dominio Público

Los parabenos más usuales son el metilparabeno (methylparaben, E-218), etilparabeno (ethylparaben, E-214), propilparabeno (propylparaben, E-216) y butilparabeno (butylparaben). Otros parabenos menos comunes son el isobutilparabeno (isobutylparaben), isopropilparabeno (isopropylparaben), bencilparabeno (benzylparaben), fenilparabeno (phenylparaben), pentilparabeno (pentylparaben) y sus sales. Actualmente, la legislación de la UE permite el uso de uno o varios parabenos en los cosméticos. La máxima concentración total permitida de metilparabeno y etilparabeno es de 8 g de parabenos por kg de producto (8%), siempre que ningún parabeno individual esté presente en una concentración superior a 4 g/kg (4%). Para el propilparabeno y butilparabeno la UE ha limitado su uso al 0.14%, ya sea solos o combinados, prohibiendo su uso en productos destinados a la zona del pañal para menores de 3 años. Estas medidas se aplicarán a partir de Abril de 2015. Sin embargo, la OCU recomienda que por precaución también se eviten estos parabenos en productos que permanecen sobre la piel (cremas y lociones corporales) durante varias horas, así como en niños menores de 3 años y embarazadas.Por último, la Unión Europea ha prohibido el uso del isopropilparabeno e isobutilparabeno, y otros mucho menos utilizados como el fenilparabeno, bencilparabeno o pentilparabeno, por considerar que no hay suficiente información sobre sus riesgos (3)

En base a distintos estudios sobre humanos y animales, parece que los parabenos se metabolizan por esterasas del hígado y el riñón para ser posteriormente eliminados en forma de ácido parahidroxibenzoico a través de la orina. Al ser aplicados tópicamente y atravesar la epidermis, los parabenos son metabolizados por esterasas localizadas en la dermis y en el tejido graso subcutáneo. Hasta los años 90 existía la opinión generalizada de que no se acumulaban en el organismo pero algunos estudios posteriores encontraron restos de éstos sin metabolizar en muestras de tejidos humanos (5), planteando entonces la posibilidad de riesgos sistémicos.

La principal preocupación y debate acerca de los parabenos se basa en su hipotético potencial cancerígeno y su capacidad para actuar como disruptores endocrinos (los disruptores endocrinos o disruptores hormonales son substancias químicas capaces de alterar el equilibrio hormonal)

Los parabenos y el cáncer


En 1998 un equipo de investigadores de la Universidad de Brunel, Reino Unido, publica un estudio en el que advierten de cierta acción estrogénica de determinados parabenos, es decir, de la capacidad de imitar al estrógeno (4). Pero el detonante del debate sobre los parabenos tiene lugar con la publicación en 2004 de un estudio dirigido por la doctora Philippa Darbre, de la Universidad de Reading (Inglaterra), que detecta la presencia de parabenos en muestras de tumores mamarios, siendo el más abundante el metilparabeno (5). A partir de ese momento, los parabenos se convierten en foco de atención de la comunidad científica, las autoridades sanitarias y la industria cosmética. 

Debido a que las concentraciones de estrógenos tienen relación con el cáncer de mama y la disminución de la producción de esperma, empiezan a llevarse a cabo numerosos estudios entorno al tema. De estos estudios se concluye que la actividad estrogénica de los parabenos parece aumentar con la longitud de cadena de éstos, siendo mayor en el butilparabeno y propilparabeno, seguidos por el etilparabeno. No obstante, dicha actividad es mucho más débil (10 000 veces más débil en el caso del butilparabeno) que la de los estrógenos naturales (6) (7) (8) (9) Estudios sobre células procedentes de tumores mamarios parecen mostrar que los parabenos aumentan la proliferación celular (10), en mayor medida el isopropilparabeno y el isobutilparabeno, aunque otros estudios no muestran dicho efecto. Estas diferencias podrían derivarse de la forma de aplicación de los parabenos (por vía oral u otra), es decir, de si éstos pasan o no por el hígado.

En relación con la posibilidad de que los parabenos pudieran afectar a la fertilidad masculina diversos estudios muestran efectos antiespermatogénicos en ratas alimentadas con propil y butilparabeno, en tanto que el etilparabeno y el metilparabeno no produjeron dicho efecto. También se ha detectado efecto antiespermatogénico en ratas con madres que habían sido alimentadas con butilparabeno. (11) (12) (13) (14) (15)

File:Propylparaben.svg
Propilparabeno
Imagen: Dominio Público
File:Methylparabeen.png
Metilparabeno
Imagen: Dominio Público

File:Ethylparaben.png
Etilparabeno
Imagen: Dominio Público

File:Butylparaben.svg
Butilparabeno
Imagen: Dominio Público



Continuando con la misma línea de investigación de 2004, la doctora Philippa Darbre y su equipo publican en 2012 un nuevo estudio (16) en el que se detecta la presencia de al menos un tipo de parabeno en el 99% de las muestras de tejido mamario de enfermas de cáncer primario, revelando además que el 60% de las muestras contenían los cinco tipos de parabenos estudiados, siendo los más abundantes el propilparabeno y el metilparabeno.

Si bien las investigaciones científicas no han podido establecer una relación causal directa entre los parabenos y el cáncer, las dudas arrojadas sobre su inocuidad se han extendido y ha llevado a países como Dinamarca y Francia a prohibir su uso, en niños menores de 3 años en el caso de Dinamarca y en Francia con carácter general. La alarma social generada provocó que a finales de 2014 la Unión Europea revisase la regulación sobre los parabenos, estableciendo nuevos límites a su uso.(3)

Conclusiones


Es cierto que, en base a los estudios disponibles, no se puede establecer una relación directa entre los parabenos o el cáncer. Pero el hecho de que no haya estudios que demuestren dicha relación no significa que ésta no exista. También durante décadas y en base a los estudios disponibles entonces, se pensaba que los parabenos eran eliminados totalmente por nuestro organismo y que no se acumulaban en él, hasta que se halló su presencia en muestras de tejidos humanos, para más inri, en muestras de tumores mamarios. Lo único que está claro es que todavía no se ha llegado a resultados concluyentes acerca de los efectos de los parabenos sobre nuestro organismo. Los propios científicos, incluso los menos proclives a dudar de la seguridad de los parabenos, apelan a la prudencia y a seguir investigando.

Entonces es cuando yo me pregunto, ¿por qué las autoridades sanitarias permiten el uso masivo de unos compuestos cuya seguridad está siendo cuestionada? La propia UE reconoce, en su última revisión de la regulación sobre los parabenos (3) que "el uso continuado de butilparabeno y propilparabeno en las condiciones actuales puede constituir un riesgo potencial para la salud humana" Es decir, que los límites antes considerados seguros ahora ya no se consideran como tal. ¿Qué garantías tenemos entonces de que los nuevos límites no son también erróneos y suponen un peligro potencial para nuestra salud? Creo que, más aún tratándose de un ingrediente con una presencia tan extendida como en este caso, debería aplicarse el principio de prudencia y evitar totalmente su utilización en tanto no se hayan despejado todas las incógnitas que se han planteado en los últimos años. No se trata de generar alarma sino de aplicar el sentido común, algo en lo que nuestro país vecino parece llevarnos ventaja. En mi opinión, razones para poner a los parabenos como mínimo "en cuarentena" no faltan:

1. Los parabenos han demostrado tener actividad estrogénica. Muy débil en relación con los estrógenos naturales, sí. Pero eso no puede llevarnos a la falsa conclusión de que, como su actividad es débil y pequeña, no puede causar daños, es decir, actuar como disruptores endocrinos alterando el equilibrio hormonal. Una gota de agua no puede hacer desbordarse a un vaso... salvo cuando el vaso ya está rebosante. 
2. La actividad estrogénica está relacionada con la formación y proliferación del cáncer de mama. No toda la actividad estrogénica es maligna pero podría llegar a serlo. Con lo cual ya estamos hablando de un riesgo potencial para la salud. No lo digo yo, la propia UE lo reconoce.
3. La presencia de parabenos ha sido hallada en muestras de tumores mamarios. Que estén ahí sólo significa eso, que están, no dice nada sobre su papel en el desarrollo del tumor. Pero no es que simplemente aparezca la presencia de un compuesto cualquiera, es que además esos compuestos tienen una actividad estrogénica, es decir, potencialmente maligna. Eso ya debería invitarnos a la cautela.

En mi caso todo esto es suficiente para querer mantener los parabenos bien lejos. No voy a quedarme esperando a que se demuestre de manera inequívoca una relación causa-efecto. Sobretodo porque en este tipo de cuestiones es muy difícil determinar una relación causa-efecto a largo plazo por intervenir además muchos otros factores. Puede que la línea que une los tres puntos anteriores no haya sido trazada de manera fehaciente, puede incluso que esa línea ni siquiera exista, que todo sea una retorcida casualidad. Si es felino y tiene dientes y garras puede ser un gato... o también puede ser un león. Como sólo con esos datos no puedo saberlo con certeza, yo no me acerco si el bicho no está enjaulado. O lo que es lo mismo, como es mi salud de lo que estamos hablando y como diría mi abuela: "Más vale prevenir... que lamentar". Cada cual que saque sus propias conclusiones.

¿Y vosotros qué opináis? ¿Creéis que se ha caído en el alarmismo o pensáis que es necesario tomar medidas más restrictivas sobre los parabenos?

Fuentes:
(1) Rastogi S. C., Schouten A., de Kruijf N., Weijland J. W. (1995). Contents of methyl-, ethyl-, propyl-, butyl- and benzylparaben in cosmetic products.
(2) Cashman AL, Warshaw EM. Parabens: A review of epidemiology, structure, allergenicity, and hormonal properties
(3) Reglamento (UE) 1004/2014 de la Comisión de 18 de septiembre de 2014
(4) Some Alkyl Hydroxy Benzoate Preservatives (Parabens) Are Estrogenic. Routledge, E. J., Parker, J., Odum, J., Ashby, J., and Sumpter, J. P. (1998). T
(5) Darbre PD, Aljarrah A, Miller WR, Coldham NG, Sauer MJ, Pope GS. Concentrations of parabens in human breast tumours.
(6) Gomez E, Pillon A, Fenet H, Rosain D, Duchesne MJ, Nicolas JC, et al. Estrogenic activity of cosmetic components in reporter cell lines: parabens, UV screens, and musks. 
(7) Blair RM, Fang H, Branham WS, Hass BS, Dial SL, Moland CL, Tong W, Shi L, Perkins R, Sheehan DM. The estrogen receptor relative binding affinities of 188 natural and xenochemicals: structural diversity of ligands.
(8) Parabens inhibit human skin estrogen sulfotransferase activity: possible link to paraben estrogenic effects.
Prusakiewicz JJ1, Harville HM, Zhang Y, Ackermann C, Voorman RL.
(9) Pedersen KL, Pedersen SN, Christiansen LB, Korsgaard B, Bjerregaard P. The preservatives Ethyl-, Propyl-, and Butylparaben are oestrogenic in an in vivo fish assay. 
(10) Okubo T, Yokoyama Y, Kano K, Kano I. ER-dependent estrogenic activity of parabens assessed by proliferation of human breast cancer MCF-7 cells and expression of Erα and PR.
(11) Oishi S. Effects of propyl paraben on the male reproductive system.
(12) Oishi S. Lack of spermatotoxic effects of methyl and ethyl esters of p-hydroxybenzoic acid in rats. 
(13) Oishi S. Effects of butylparaben on the male reproductive system in rats. 
(14) Oishi S. Effects of butyl paraben on the male reproductive system in mice.
(15) Kang KS, Che JH, Ryu DY, Klim TW, Li GH, Lee YS. Decreased sperm number and motile activity on the F1 offspring maternally exposed to butyl p-hydroxibenzoic acid (butyl paraben)
(16) Barr, L., Metaxas, G., Harbach, C.A.J., Savoy, L.A. and Darbre, P. (2012) Measurement of paraben concentrations in human breast tissue at serial locations across the breast from axilla to sternum

Otras fuentes:

1 comentario :

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